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Las empresas alimentarias demandan racionalidad y coherencia ante las múltiples auditorias que han de soportar. Se echa en falta un grupo de trabajo que acometa esta uniformidad (Administración, empresas, …).
Necesidad de insistir en promover el uso de un estándar único con el que hacer la auditorías de seguridad alimentaria.
La empresa alimentaria considera necesario que se hagan públicos, y que se puedan conocer previamente, los criterios y requisitos con los que van a ser evaluados en la auditoria de control oficial.
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Las distintas Administraciones Públicas y la empresa privada, deben asumir cada una, en la esfera de sus competencias, la responsabilidad de ejercer una eficaz labor en el campo de la formación, de una manera coordinada y multidisciplinar.
Es necesario conseguir que las estrategias de formación no se queden sólo en el diseño, sino que sirvan para garantizar que quien reciba esa formación sea capaz de aplicarla en su ámbito de trabajo. Hay que centrarse en los resultados.
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La utilización de herramientas sectoriales sencillas y de fácil comprensión puede ayudar a la implantación de sistemas HACCP, en sectores con dificultades objetivas para la implantación de sistemas completos.
El uso de sistemas que permiten que el público conozca la valoración sanitaria del establecimiento, puede ser una herramienta eficaz para aumentar el interés de los establecimientos en mejorar sus condiciones de higiene.
Se pone de manifiesto que hay diversidad de mecanismos y metodologías usadas para poner en marcha herramientas De flexibilidad en diferentes CCAA y países.
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La anterior Legislación (Directiva 93/43) no contemplaba la producción primaria en el ámbito de la higiene de los alimentos, por contra, la legislación actual contempla una visión integral de la cadena alimentaria. Los operadores del sector primario están llevando a cabo un esfuerzo considerable para cumplir los requisitos legales y hacer de la Seguridad Alimentaria una herramienta competitiva.
La globalización de materias primas y productos alimenticios implica un considerable incremento de las importaciones de países terceros, ante ello, se impone por parte de la Comisión Europea, estados miembros y operadores económicos, una clara apuesta por el “Modelo Europeo de Producción”. Esta apuesta, compatible con el libre comercio, debe dejar claro que todos los alimentos han sido procesados cumpliendo los mismos requisitos de Seguridad Alimentaria y Bienestar Animal
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La profusión de normas privadas de acreditación, continua siendo un elemento claro de confusión a la hora de evaluar la eficacia de su aplicación en pro de la seguridad alimentaria. Si bien, iniciativas como GFSI parecen ir enfocadas a dar una posible solución al tema.
La utilización de normas privadas por la empresa alimentaria redunda siempre en beneficio de una mayor seguridad de sus productos. Y muy especialmente, en el caso de las marcas propias.
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